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Burgos → Oña

Burgos → Oña

Distancia
60.4 km
Desnivel
+162 m
Descenso
-437 m
Firme
Pista
Mapa de la etapa 1: Burgos → Oña

Perfil de desnivel

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+162 m -437 m 60.4 km

Descripción de la etapa

La primera etapa arranca desde el corazón gótico de Burgos —con la silueta de la Catedral recortada en el cielo matinal— y durante 60 km desciende sin esfuerzo hacia el norte siguiendo el antiguo corredor ferroviario. Con solo 162 m de desnivel positivo es la etapa más llana de las cuatro, pero no por ello la más monótona: el paisaje cambia tres veces de forma radical antes de llegar a Oña. Es la etapa que pone en contexto todo lo que viene después.

Del carril bici del Arlanzón se pasa al polígono de Villalonquéjar, donde empieza oficialmente la plataforma del ferrocarril en el kilómetro 259,5 del trazado original (el 0 está en Calatayud). A partir de aquí la pista de gravilla compactada toma el mando: llana, ancha, con los apeaderos y casillas guardabarreras del siglo XX languideciendo en el borde del camino. La llanura cerealista parece interminable. Solo las espadañas de las iglesias rompen el horizonte —la de Villaverde-Peñahorada, románica del siglo XII dedicada a Santiago Apóstol, merece un vistazo rápido antes de que la ruta gire hacia el cañón.

El giro ocurre en el desfiladero del río Hoz, donde el terreno cambia de golpe: se acaba la estepa y empiezan los cortados calizos que el río tardó millones de años en tallar. El trazado se mete por dos túneles sin iluminación —el de La Hoz (84 m) y el de El Callejón (200 m)— y en ese cruce invisible se deja la cuenca del Duero para entrar en la del Ebro. A la salida, el paisaje vuelve a mutar: la comarca de La Bureba irrumpe con cerros de yesos blanquecinos y areniscas rojizas que recuerdan a los badlands del Far West. Junto a la vía aparecen cárcavas, pináculos y las primeras chimeneas de hadas. El desvío a la iglesia de Arconada de Bureba compensa: desde arriba se tiene la perspectiva perfecta de este valle con aires de película del oeste. Poco después, otro pequeño rodeo lleva a Lences de Bureba, donde la portada románica de la iglesia de Santa Eugenia es de las más completas de la comarca —cinco arquivoltas del siglo XII con capiteles de acanto y motivos figurados.

Los kilómetros finales bajan ayudados por la pendiente, con los Montes Obarenes cerrando el horizonte como una muralla que pone fin a La Bureba. Al cruzarlos, Oña aparece en el fondo del valle del Oca: el imponente Monasterio de San Salvador, fundado en 1011 por el conde Sancho García como panteón de su linaje, es una llegada a la altura de la etapa.

Lo que encontrarás

Catedral de Burgos — Patrimonio de la Humanidad desde 1984. Madrugar para verla con luz matinal antes de partir es una buena inversión; la plaza de Santa María tiene vida propia y vale media hora.

Iglesia de Villaverde-Peñahorada — Románica del siglo XII dedicada a Santiago Apóstol, con ábside semicircular bien conservado y la historia añadida de haber tenido estación de ferrocarril hasta 1985, el último año de actividad de la línea.

Desfiladero de la Hoz y túneles — El río Hoz excavó durante millones de años este cañón calizo de 3 km que marca la divisoria Duero-Ebro. Los dos túneles sin iluminación son el punto más técnico de la etapa: llevar luz delantera potente, no es negociable.

Badlands de La Bureba — Una depresión tectónica con materiales tan blandos (yesos, arcillas, areniscas ferruginosas) que la lluvia los esculpe en formas improbables: cárcavas, pináculos, chimeneas de hadas. El contraste con la llanura cerealista de los primeros kilómetros es brutal.

Lences de Bureba — Pequeño desvío de 2 km desde la vía que lleva a la iglesia de Santa Eugenia, con una portada románica del siglo XII de cinco arquivoltas en perfecto estado. Uno de los mejores ejemplos del románico de La Bureba, sin turistas.

Monasterio de San Salvador de Oña — Fundado en el año 1011 por el conde Sancho García, nieto de Fernán González, como panteón condal y real. Alberga los sarcófagos góticos del siglo XV de dos condes de Castilla y dos reyes. El claustro gótico flamígero, obra de Simón de Colonia (1503-1508), es la guinda. La visita incluye iglesia, sacristía-museo, sala capitular y claustro.

Cómo preparar la etapa

  • Agua y comida desde Burgos: el tramo entre Villaverde-Peñahorada y La Bureba tiene muy pocos servicios; la fuente de Lermilla (km ~45) es el único punto de agua en la zona central, a pie de camino
  • Linternas obligatorias para los túneles de La Hoz y El Callejón: sin iluminación propia, en días nublados la oscuridad es total
  • Salida temprana en verano: la llanura burgalesa alcanza los 35°C al mediodía; las dos primeras horas, con sombra de los edificios de Burgos y algo de fresco, son las mejores
  • Neumático: pista de gravilla compactada en buen estado general; 35 mm o más para ir cómodo; en invierno o tras lluvias el tramo de La Bureba puede embarrarse