La mejor época para hacer la Vía de la Plata
Evitar julio y agosto por el calor extremo en Extremadura (45°C no es inusual). Septiembre–octubre y abril–mayo son ideales.
Consejos y relatos de primera mano
Evitar julio y agosto por el calor extremo en Extremadura (45°C no es inusual). Septiembre–octubre y abril–mayo son ideales.
Con cada kilo extra, las subidas se hacen más largas y las rodillas acusan. Un límite de 10–12 kg total (bici incluida el equipamiento) es razonable.
El jamón ibérico de Guijuelo y los quesos de Cáceres son un incentivo real para llegar a cada etapa. Los bares de pueblo sirven desayunos contundentes y baratos.
La señalización de la Vía de la Plata para ciclistas es irregular. Hay tramos bien marcados y otros donde es fácil perderse. Llevar el GPX cargado en el dispositivo es imprescindible.
Los tramos entre Mérida y Salamanca, con sus dehesas de encinas, son los más silenciosos y hermosos. Pedalear bajo un sol dorado sin cruzarse con nadie durante horas.
Hay un punto en el camino, entre Cáceres y Salamanca, donde la ruta atraviesa una dehesa interminable bajo un cielo enorme. No hay pueblo a la vista, no hay coche, no hay ruido. Solo el crujido de la grava bajo los neumáticos y el viento entre las encinas.
Es en ese momento cuando entiendes por qué la gente hace la Vía de la Plata en bicicleta.
En septiembre, cuando hice el camino, las temperaturas en la meseta extremeña aún superaban los 35°C al mediodía. La estrategia: salir antes del amanecer (a las 6:30 si es posible), parar en el bar del primer pueblo al cruzar las 10:00 para el segundo desayuno, y no pedalear entre las 13:00 y las 17:00. Las horas de luz en septiembre dan margen más que suficiente.
Nunca subestiméis el calor seco de la meseta. Es diferente al calor húmedo de la costa.